ONLINE Y PRESENCIAL

No fue tu culpa. Y aún así lo cargaste tú.

Te acompaño a mirar las heridas que no siempre se ven, pero que siguen doliendo.

TRAUMA

Cuando algo se queda grabado en el cuerpo.

Hay cosas que no se olvidan, aunque el tiempo pase.

No porque las recordemos todo el tiempo, sino porque el cuerpo las guarda.
A veces como un susurro.
A veces como un nudo.
Y seguimos… con páginas que no queremos leer, con capítulos que se quedaron abiertos, con silencios que pesan más que las palabras.

Eso es el trauma.
No siempre tiene forma de algo grande o evidente.
A veces se cuela en lo cotidiano, en lo que faltó, en lo que se repitió sin nombre, en lo que nunca nadie escuchó.

No es lo que pasó. Sino lo que faltó.
Es lo que quedó dentro.
Y cómo seguimos viviendo desde ahí.
Entenderlo también forma parte del camino.

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Trauma Simple

Es ese momento concreto que lo cambió todo.
Un antes y un después que dejó huella: un accidente, una pérdida, una situación que desbordó.

Es como una página marcada a fuego.
Sabes cuál es, pero no siempre cómo leerla sin que duela.

A veces la evitas. A veces la revives sin querer. Pero siempre está ahí, esperando ser leída sin miedo.

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Trauma Complejo

Es el eco de muchas páginas subrayadas en silencio, de capítulos que se repiten a lo largo de los años. Vivencias más pequeñas pero más prolongadas en el tiempo. Como un libro que no se escribió de golpe, sino frase a frase, letra a letra, silencio a silencio.

Es vivir durante años como si algo pudiera romperse en cualquier momento. Aprender que sentir era peligroso, y que callar era más seguro.

Ambos dejan cicatriz.
Ambos merecen cuidado.
Y ambos pueden empezar a contarse, poco a poco, desde un lugar distinto.

¿Quién está al otro lado?

Hola, soy Dulce. Psicóloga Sanitaria colegiada en el COPAO nºAO-14241 y terapeuta EMDR certificada por la Asociación EMDR España. Estoy especializada en trauma, ansiedad y autoestima.

Durante años, me interesó entender por qué ciertas heridas se quedaban tan quietas… pero tan vivas dentro.
Esa búsqueda me llevó a especializarme en trauma y a formarme en EMDR, una herramienta que no solo trabaja con lo que se puede contar, sino también con lo que el cuerpo recuerda, incluso cuando no hay palabras.

Hoy acompaño a personas que, como tú, cargan con historias que pesan más de lo que parece.
Lo hago desde un enfoque integrador, combinando EMDR con técnicas cognitivas, somáticas, y de trabajo con partes, siempre con una mirada humana, de género y sin recetas universales.

Mi trabajo no es darte respuestas, sino sostener contigo el espacio donde puedas empezar a hacerte preguntas distintas.
Y tal vez, con el tiempo, reescribir algunas páginas desde otro lugar.

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Así será trabajar juntas.

Parte I - Trazar el mapa

Antes de abrir el libro, necesitamos entender qué historia quieres contar ahora.
¿Qué te trae aquí? ¿Qué necesitas? ¿Qué sientes que no puedes seguir cargando sola?

Nos tomamos el tiempo para escucharte, ordenar lo que a veces parece un caos y trazar una hoja de ruta que tenga sentido para ti. No hay caminos impuestos ni metas ajenas: hay preguntas compartidas, prioridades que marcan el rumbo, y un punto de partida que elegimos juntas.

Parte II - Crear tu Refugio

Antes de mirar lo que duele, necesitas una pausa cálida en medio del ruido, un lugar donde poder respirar sin miedo. 

En esta fase trabajamos la regulación emocional y la estabilización.
Aprender a sostener lo que sientes sin desbordarte.
Entender tus respuestas, sin juzgarlas.
Cultivar recursos para cuando el mundo aprieta demasiado.

Es como preparar un refugio interior al que puedas volver cuando lo necesites. Porque integrar no significa exponerte al dolor sin herramientas.
Significa hacerlo desde un lugar cuidado, firme, y acompañado.

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Parte III - Integrar lo que duele

Cuando estés preparada —ni antes ni después—, empezamos a mirar.


Con EMDR y otras herramientas, iremos abordando recuerdos difíciles. No para revivirlos, sino para transformarlos. Para integrarlos. Para que dejen de doler como si aún estuvieran pasando. Para que tu historia siga siendo tuya, pero deje de interrumpir tu presente.

 

Es un proceso profundo, pero no tiene por qué ser oscuro. A veces, basta con releer una página con otros ojos para que deje de asustar.

¿Quieres que exploremos este camino juntas?

A veces solo necesitas un lugar donde empezar a decir «esto me duele» sin tener que dar más explicaciones o justificarlo.

No hace falta tenerlo todo claro.
Ni ponerle nombre a lo que pasó.
Basta con sentir que algo adentro pide ser mirado con calma.
Con compasión. Con ternura. Con respeto.

Te ofrezco una primera entrevista de valoración gratuita (20 min.), sin compromiso. Un ratico para hablar de lo que te trae por aquí y ver si este espacio (yo incluida), es lo que necesitas.

Las sesiones pueden ser:
ONLINE PRESENCIALES en Almerimar (El Ejido).

¿Hablamos? Pide tu cita aquí.

Información protección de datos Dulce Jiménez Lozano.

  • Finalidades: Responder a sus solicitudes y remitirle información comercial de nuestros productos y servicios, incluso por correo electrónico.
  • Legitimación: Consentimiento del interesado.
  • Destinatarios: No están previstas cesiones de datos.
  • Derechos: Puede retirar su consentimiento en cualquier momento, así como acceder, rectificar, suprimir sus datos y demás derechos en dulcejimenezpsicologia@gmail.com
  • Información adicional: Puede ampliar la información en el enlace de Avisos Legales.

Peguntas Frecuentes

No hace falta tener todo claro para empezar. Muchas personas llegan sin saber del todo qué les pasa, y eso también forma parte del proceso. A veces el primer paso es simplemente ponerle nombre a lo que duele, aunque no encaje del todo en una frase.


Vamos poco a poco, a tu ritmo, sin forzarte a abrir libros que aún no quieres leer. Empezamos por lo que ya está ahí, aunque sea confuso, borroso o difícil de explicar.

 

No hay una única respuesta a esta pregunta. Algunas personas vienen durante unos meses, otras durante más tiempo. La terapia se adapta a la persona, no al revés.

Al inicio las sesiones se llevan a cabo de forma semanal (o quincenal) y se irán espaciando conforme avancemos. Pero si necesitas adaptarlo, lo vemos juntas.

Antes de empezar a remover nada siempre trabajaremos tu capacidad de regulación emocional para que puedas sostener el proceso. Eso no significa que no habrá momentos incómodos, pero nos aseguraremos que puedas transitarlos sin abrumarte.

Puede pasar que, al mirar lo que duele, se muevan emociones intensas o parezca que éstas se intensifican. No significa que estés empeorando, sino que que «eso» que ya pesaba (pero no lo mirabamos) ahora empieza a tener un espacio.
No estás sola. Lo sostendremos juntas, sin forzarte.

Abrir un capítulo no significa leerlo de golpe.

Cada proceso es diferente. Cada terapeuta también.

No todo funciona igual en todos los momentos. Lo que no ayudó entonces, no invalida tu necesidad de volver a intentarlo ahora.
Puede que ahora sea otro tiempo para ti.

La relación terapéutica es fundamental, no lo digo yo… ¡lo dice la ciencia! Si sientes que no soy la persona adecuada lo hablaremos con total libertad y te ayudaré a encontrar la mejor profesional para tí. 

Este espacio es tuyo, y tiene que sentirse cálido y cogedor para ti.

No necesitas etiquetas para venir aquí. Trabajo desde una perspectiva integrativa que sigue el modelo EMDR. La estimulación bilateral es sólo una parte del proceso, la cual no pondremos en marcha hasta que no estés prepara, cómoda y segura. Y que sólo utilizaremos si tiene sentido en tu proceso. 

El trauma tiene más que ver con «lo que no pasó» que con la situación en sí. No se trata de si fue «suficientemente grave», si no de cómo lo viviste tú, de cómo te afectó a ti.  Acompaño muchas historias que pesan, incluso si no parecen «graves» a simple vista.

Es totalmente comprensible. Muchas veces llevamos años sosteniéndonos solas, sin hablar de lo que duele. Aquí no hace falta correr ni exponerse de golpe.

La confianza también se construye, y yo estaré aqui para cuando estés lista.

No. La protagonista de tu historia eres tú y solo tú.

Yo solo te acompañaré a descubrir lo que necesitas, a escucharte y entenderte para que puedas tomar las decisiones que te hagan sentir  bien contigo misma.

¡Sí!

Se ha demostrado que lo esencial no es el formato, sino el vínculo y el espacio que creamos juntas. La terapia online permite intimidad, cuidado y acompañamiento igual que la presencial, si ambas lo sentimos así. Y a veces, incluso ofrece una sensación de seguridad extra al estar en tu propio entorno.

¿Te imaginas poder estar tapadita con la manta si hace frío o sentir el fresquito del suelo en tus pies en verano?

Las sesiones tienen un precio de 60€ y una duración de 1 hora.

  • Bono 4 sesiones : 220€ (te ahorras 20€)* 

El precio incluye el trabajo previo y posterior a las sesiones. Es necesario reflexionar acerca de cuál es el camino más adecuado para tí en cada momento. Para garantizar que cada paso que demos juntas sea sólido y esté bien fundamentado es necesario que yo le de al coco entre sesiones. Además, para asegurar la calidad de la terapia, las psicólogas nos supervisamos con otras profesionales, siempre desde la confidencialidad y el anonimato.

*Válido durante un máximo de 2 meses desde la fecha de compra.
El importe de las sesiones (o bonos) deberá ser ingresado 72 horas antes de la sesión. En caso contrario, el hueco podrá ser asignado a otro paciente.

Podemos hablarlo con confianza. Si necesitas espaciar sesiones o pausar el proceso, lo revisaremos juntas. Este espacio está para compañarte, no para exigirte más.

Dulce
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